Amigo lector,

Amigo lector,

Bienvenido a este blog dedicado a la Astronomía y a la Astrofotografía, dos de mis grandes pasiones. Aquí podrás encontrar las noticias más recientes relacionadas con la Astronomía , así como mis últimos trabajos en fotografía astronómica. Quiero dedicar esta bitácora a la memoria de Carl Sagan, gran científico y excelente divulgador. Gracias a él varias generaciones de lectores y telespectadores se interesaron por la Astronomía en todo el mundo, hizo asequible a todos los públicos los conocimientos de la época sobre el cosmos y transmitió su pasión por la ciencia y el respeto al método científico.

______________________________________________________________________________________________________Jesús Canive

jueves, 20 de septiembre de 2012

El último viaje del Endeavour


Esta es la última maniobra de la lazadera espacial Endeavour en el Centro Espacial Kenedy de la NASA en Florida. Se trata de un time-lapse de tres minutos que muestra el proceso de acoplamiento sobre un Boing 747 que lo ha trasladado, al Centro Científico de California en Los Ángeles, donde será expuesto al público a partir del 30 de octubre.


 Crédito: NASA

Una gran cantidad de expectadores se ha dado cita en las inmediaciones del Centro Espacial para ser testigos y poder captar imágenes del último vuelo del Endeavour, esta vez a lomos de un B-747. El despegue se ha producido a las 7:22 del 19 de septiembre de 2012, tras dos días de retraso por causas meteorológicas.

La lanzadera espacial Endeavour fue el último orbitador construido por la NASA. Su montaje se inició en septiembre de de 1987 como vehículo de sustitución del Columbia. El ahora relegado a pieza de museo, ha realizado 25 misiones en las que ha viajado más de 200 millones de kilómetros, permaneciendo 299 días en el espacio.

El Discovery fue trasladado al National Air and Space Museum, Steven F. Udvar-Hazy Center en Virginia en Abril. Por su parte el Enterpraise fue transportado en Junio al Intrepid Sea, Air & Space Museum en Nueva York y el Atlantis será el último en ser transladado en noviembre al Visitor Complex del Centro Espacial Kénedy.

En la memoria del todos quedarán para siempre el Challenger y el Columbia así como sus respectivas tripulaciones. Vaya para ellos nuestro recuerdo, admiración y respeto.

Tripulación del Chalenguer. Crédito:NASA.
Tripulación del Columbia. Crédito NASA






jueves, 6 de septiembre de 2012

Vídeo de una impresionante erupción solar

En este vídeo de alta definición se puede apreciar con todo detelle una erupción solar producida el pasado 31 de agosto de 2012. En él se muestra la asombrosa potencia de las fuerzas producidas en la corona solar, así como su descomunal tamaño. Para realizar el vídeo se han tomado datos del telescopio STEREO, del observatorio SOHO, y del SDO.



Crédito: Scott Weissinger. Estudio de Visualización Científica del Centro Goddard de la NASA.

Para hacernos una idea del tamaño de estos filamentos, a continuación se reproduce una imágen en la que se aprecia el tamaño de nuestro planeta a escala:

Crédito de la imagen: NASA/GSFC/SDO


Quizás también le interese:
Nuevo sistema para predecir las erupciones solares
Encontrada materia oscura en torno al Sol
Cómo nos afecta la actividad solar





miércoles, 29 de agosto de 2012

Las colinas de Marte

El explorador Curiosity de la NASA ha empezado a enviar imágenes con una resolución asombrosa. En esta en concreto podemos apreciar con gran detalle no sólo las rocas en primer plano, sino la ladera estratificada del cráter Gale en el que se encuentra el Curiosity.

Crédito de la imagen: NASA
Aunque se trata de una imagen de calibración, los detalles que muestra proporcionan mucha información. En primer plano pueden observarse rocas de composición y forma variada, de gran interes para los geólogos. En la zona intermedia, a una distancia de 3,7 km se encuentra una zona de dunas que tendrá que alcanzar el explorador para llegar a su objerivo, los estratros de la ladera del Monte Sharp que se encuentra a una distancia de 5,5 km de su posición actual, aunque la cumbre se halla a una distancia muy superior de 16,2 km.

Más imágenes del explorador Curiosity.


Quizás también le interese:

Un reloj de sol en Marte
Evidencias de viento en Marte
Nuevas evidencias de un océano en Marte
 
 

jueves, 23 de agosto de 2012

Un reloj de sol en Marte

Para poder llevar a cabo su misión en la superficie de Marte el explorador Curiosity ha sido dotado de instrumentos de la más alta tecnología. Sin embargo también porta un instrumento de la tecnología más elemental. Se traga de un reloj de Sol que, al igual que en la Tierra, permite determinar la posición del Sol en el cielo y por lo tanto poder conocer la hora y la estación del año. 


Imagen del reloj de sol abordo del Curiosity. Crédito: NASA.
  
Este reloj solar tiene además referencias ópticas para la calibración de la cámara que captó está imagen el 19 de agosto, 13 días después de su llegada al planeta rojo. Además de las referencias de calibración, el reloj solar del Curiosity lleva inscrito los lemas“Marte, 2010”y“A Marte para explorar” alrededor de su bisel superior y un mensaje grabado alrededor de sus bordes:

 “Durante milenios, Marte ha estimulado nuestra imaginación. En primer lugar, vimos a Marte como una estrella errante, un portador de la guerra desde la morada de los dioses. En los últimos siglos, el aspecto cambiante que Marte mostraba en los telescopios nos hizo pensar que Marte tuvo un clima como la Tierra. Nuestras primeras imágenes de la era espacial revelaron un mundo de cráteres, similar a la Luna, pero las misiones posteriores mostraron que Marte tuvo agua líquida en abundancia. Con todo ello, nos hemos preguntado: ¿Ha habido vida en Marte? A aquellos que darán los próximos pasos para averiguarlo, les deseamos un buen viaje y la alegría del descubrimiento.”

Para saber más: Curiosity

Quizás también le interese:


 


 

jueves, 16 de agosto de 2012

Nuevo sistema para predecir las erupciones solares


Un grupo de investigadores podría haber descubierto un nuevo método para predecir las erupciones solares con una antelación de más de un día. Saber con antelación cuándo se producen estos fenómenos puede ayudar a proteger los satélites, las redes eléctricas y a los astronautas, de las radiaciones potencialmente peligrosas.

Erupción solar. Crédito NASA.

El sistema funciona midiendo las diferencias de radiación gamma emitida cuando átomos de algunos elementos radiactivos decaen, o pierden energía. Hasta ahora era comúnmente aceptado que la tasa de decaimiento es constante, sin embargo los hallazgos recientes parecen desafiar esa regla.

La nueva técnica de detección se basa en la hipótesis de que las tasas de decaimiento radiactivo están influenciadas por la actividad solar, posiblemente por flujos de partículas subatómicas llamadas neutrinos. Según esta hipótesis, esta influencia puede aumenta y disminuir debido a cambios estacionales en la distancia entre la Tierra y el Sol y también durante las erupciones solares. Los datos  publicados en una docena de trabajos de investigación parecen apoyarla.

La investigación está dirigida por Ephraim Fischbach, profesor de Física de la Universidad de Purdure y por Jere Jenkins, un ingeniero nuclear y director de los laboratorios de radiación en la escuela de Ingeniería Nuclear. Jenkins, comprobó en 2006 mediante un detector instalado en su laboratorio que la tasa de decaimiento de una muestra radiactiva cambiaba ligeramente. Dicho cambio se iniciaba 39 horas antes de una gran llamarada solar.

Desde entonces, los investigadores han estado examinando variaciones similares en las tasas de decaimiento antes de las erupciones solares, así como las resultantes de las posiciones de la Tierra a lo largo de su órbita alrededor del Sol. Los nuevos hallazgos aparecieron la semana pasada en la revista Astroparticle Physics.

Por primera vez se ha utilizado el mismo isótopo en dos experimentos diferentes en dos laboratorios diferentes, y básicamente se ha observado el mismo efecto. Los datos mostraron una clara variación en la tasa de decaimiento de un isótopo radiactivo llamado cloro 36, con la tasa más alta en enero y febrero y la tasa más baja en julio y agosto, durante un período de observación entre julio de 2005 y junio de 2011.

Las erupciones solares pueden producir una eyección de masa de la corona solar con partículas de alta energía, que pueden interactuar con la magnetosfera de la Tierra, provocando tormentas geomagnéticas que pueden afectar a las plantas de energía. Dentro del ciclo solar de 11 años, se espera que la actividad solar alcance su máximo durante el próximo año, lo que podría provocar fuertes tormentas solares.

Las tormentas solares pueden ser especialmente devastadoras si la erupción está orientada directamente hacia la Tierra. Una enorme tormenta solar, llamada el evento Carrington, alcanzó la Tierra en 1859, en una época en la que la infraestructura eléctrica se limitaba a líneas telegráficas.

Hubo tanta energía durante esa tormenta solar que los cables de telégrafo se veían brillar y las auroras boreales fueron visibles desde Cuba. Ahora, sin embargo tenemos una sofisticada infraestructura de satélites, redes eléctricas y todo tipo de material electrónico por lo que una tormenta de esta magnitud sería catastrófica. Tener una advertencia de día y medio podría ser realmente útil para evitar daños.

Fuente: Prude University

Quizás también le interese:
¿Cómo nos afecta la actividad solar?


jueves, 9 de agosto de 2012

Encontrada materia oscura en torno al Sol



Un grupo de astrónomos de la Universidad de Zurich, del ETH de Zurich, la Universidad de Leicester y el NAOC de Pekín, han encontrado grandes cantidades de “materia oscura” cerca del Sol. El estudio será publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Simulación en alta resolución de la Vía Láctea para probar la técnica de medida de masa. Crédido: Dr. A. Hobbs.

La existencia de la materia oscura fue propuesta por primera vez por el astrónomo suizo Fritz Zwicky en la década de 1930. Fritz propuso que los cúmulos de galaxias contenían una misteriosa materia oscura que les impedía disgregarse. Casi al mismo tiempo, Jan Oort en Holanda descubrió que la densidad de la materia cerca del Sol era casi dos veces superior a lo que podría explicarse únicamente por la presencia de estrellas y gas. En las décadas posteriores, los astrónomos han desarrollado una teoría sobre la materia oscura y sobre la formación de la estructura que explica las propiedades de los cúmulos y galaxias en el universo, sin embargo no se ha sabido mucho sobre la cantidad de materia oscura en las inmediaciones de nuestra estrella.

Durante las décadas posteriores a la medición de Oorts,  numerosos estudios han encontrado materia oscura en cantidades entre 3 - 6 veces mayores de lo que cabría esperar, aunque se ha desconfiado de la fiabilidad de dichas mediciones. En este estudio, los autores están mucho más seguros de sus mediciones. La autora principal, Silvia Garbani, declara que se puede afirmar con un 90% de fiabilidad que la materia oscura en torno al Sol es superior a lo esperado.

Son muchos los físicos que apoyan la idea de que la materia oscura está compuesta por una nueva partícula fundamental que interactúa de forma débil con la materia normal, pero lo suficientemente fuerte como para ser detectada.

Si la materia oscura es una partícula fundamental, miles de millones de estas partículas habrán pasado a través de su cuerpo durante el tiempo que ha empleado en leer este artículo. Los físicos experimentales esperan capturar alguna de estas partículas en experimentos actualmente en marcha como XENON y CDMS. Conocer las propiedades locales de la materia oscura es la clave para revelar de qué clase de partícula está compuesta.

Quizás también le interese:

martes, 10 de julio de 2012

Los sonidos de las auroras boreales


Existen muchas historias y leyendas sobre sonidos supuestamente asociados a las auroras boreales que generalmente han sido considerados producto de la imaginación.  Sin embargo un grupo de investigadores ha realizado grabaciones de sonido durante los últimos 12 años colocando micrófonos en las zonas de observación de auroras y ha descubierto que en algunas ocasiones queda registrado un sonido.




Hasta ahora se creía que la zona en la que se producen la auroras estaba demasiado alejada para que pudiera oírse ningún sonido.  Sin embargo este estudio realizado en Finlandia parece indicar que el origen del sonido es el mismo que produce las propias auroras.  Está aun por demostrar si el sonido lo producen las partículas de alta energía del viento solar o las perturbaciones magnéticas que estas partículas producen en el campo magnético de la Tierra.

Para realizar las grabaciones se utilizaron tres micrófonos separados, lo que permitió localizar el origen del sonido a tan sólo 70 metros del suelo.  De forma simultánea a las grabaciones, el Instituto Finés de Meteorología, realizó registros de las perturbaciones geomagnéticas. Los resultados indican que los sonidos no siempre se producen, pero cuando lo hacen, los registros geomagnéticos muestran un patrón característico.

El equipo científico autor de la investigación afirma que aun no está científicamente probado que sean las auroras boreales la causantes de estos sonidos parecidos a pequeños crujidos o golpes sordos. Lo que sí indica el estudio es que en ocasiones, mientras se producen estos espectaculares fenómenos luminosos, es posible oír sonidos que parecen estar asociados a las auroras boreales.


Fuente: Eurekalert

Quizás también le interese:

 

lunes, 25 de junio de 2012

La sonda Voyager 1 en la última frontera


Después de 35 años de navegación y 18.000 millones de kilómetros recorridos en una misión sin precedentes, la sonda espacial Voyaguer 1 se aproxima a la última frontera de nuestro sistema solar.


Video de la NASA que muestra la posición de la Voyaguer 1

Cuando hablamos de frontera nos estamos refiriendo al límite de la heliosfera, una gran burbuja magnética que rodea al Sol y a sus planetas.  La heliosfera es el propio campo magnético del Sol inflado hasta un tamaño gigantesco por el viento solar.  Fuera de esta burbuja se halla el espacio interestelar, una región en la que nunca se ha adentrado una nave espacial, ni cualquier otra cosa creada por la raza humana.

Uno de los indicios que delatan la proximidad a esta última frontera es el aumento significativo de partículas de alta energía que impactan contra la sonda.  Estas partículas son principalmente protones y núcleos de helio acelerados hasta una velocidad próxima a la de la luz por lejanas supernovas y agujeros negros.  La heliosfera protege al sistema solar de estos proyectiles subatómicos.

Entre enero de 2009 y enero de 2012 ha habido un incremento gradual del 25% en la cantidad de estos rayos cósmicos que han alcanzado la Voyaguer 1.  Pero más recientemente se está observando un aumento aun más rápido.  A partir del 7 de mayo se ha producido un aumento del 5%, síntoma claro de que la soda espacial está muy cerca del límite del sistema solar, a unos 18.000 millones de km de la Tierra.

Los científicos esperan que cuando la nave supere esta frontera se puedan apreciar otros cambios como una desaparición casi completa de las partículas procedentes del Sol, o un cambio en la dirección del campo magnético en torno a la sonda.  Hasta la fecha no se ha producido ninguno de estos cambios, sin embargo todo indica que se producirán en breve.


Para saber más: Voyager


Quizás también le interese:

En los límites del sistema solar






martes, 19 de junio de 2012

Los dominios de Antares




La región de Antares y Rho Ophiuchi es, a mi gusto, una de las más bonitas del cielo de verano.  Hace tiempo que tenía ganas de fotografiarla, pero me lo han impedido varios factores, entre ellos, el hecho de que desde mi localización solamente lo tengo disponible durante algo más de una hora cada noche en esta época del año.  Finalmente, el pasado fin de semana he podido dedicarle dos noches, aunque la mitad de las tomas han tenido que ser descartadas debido a unas inoportunas nubes altas.

En la parte superior izquierda de la imagen, a pesar de los enormes halos, vemos a Antares, la estrella más brillante de Escorpio.  Se trata de una supergigante roja situada a tan sólo 550 años luz de nosotros. Para hacernos una idea de su descomunal tamaño, pensemos que su radio es tres veces la distancia entre la Tierra y el Sol, sin embargo su masa es de tan sólo 15 masas solares, lo que indica que está en su fase de expansión, próxima a estallar como supernova, cosa que sucederá en el próximo millón de años.

Debajo de Antares vemos a M4, un cúmulo globular situado a unos 7.200 años luz de nosotros.  Aunque esta distancia pueda parecer muy grande, en realidad M4 es, con toda probabilidad, el cúmulo globular más cercano a la Tierra de todos los que envuelven nuestra galaxia.  Se aleja de nosotros a la increíble velocidad de 250.000 km/h.

En la imagen se aprecian varias nebulosas de reflexión, en las que el polvo y el gas interestelar reflejan la luz de las estrellas que rodean.  También puede verse una enorme zona oscura con un tamaño de más de 100 años luz en la que la luz queda bloqueada en su viaje hacia nosotros por las densas zonas polvo y gas.

La imagen fue tomada con el telescopio Takahashi FSQ-106 y la CCD SBIG STL-11000, desde Sigüenza, Guadalajara, las noches del 15 y 16 de junio de 2012.  Las tomas han sido calibradas y procesadas con Pixinsight.


lunes, 4 de junio de 2012

James Cook y el tránsito de Venus

Los primeros registros de observaciones del tránsito de Venus fueron realizados por el astrónomo inglés Jeremiah Horrocks el 4 de diciembre de 1639. Horrocks pudo constatar que los tránsitos ocurrían de dos en dos separados por pocos años y que estos grupos de dos tránsitos estaban separados entre sí por algo más de un siglo.
A finales del siglo XVII, el astrónomo inglés Edmund Halley desarrolló un método para poder medir la distancia al Sol utilizando para ello mediciones precisas del tiempo que tardaba Venus en atravesar el disco solar y realizadas desde varios puntos de la superficie terrestre suficientemente separados.
James Cook
El tránsito de Venus más célebre fue el del 3 de junio de 1761 y pudo ser observado desde distintos puntos del planeta.  Una de dichas observaciones fue realizada por el entonces Teniente James Cook que navegó hasta Tahití junto al astrónomo Charles Green a bordo del HSM Endeavour. La isla había sido descubierta apenas un año antes y para llegar a ella había que navegar miles de millas de un mar apenas navegado y sin una cartografía de referencia fiable.
La Royal Academy financió este viaje ya que un siglo después de que Halley estableciera el método para calcular la distancia al Sol, aun no se disponía de los datos precisos que permitieran realizar dicho cálculo. Tener una idea, aunque fuera aproximada, de la distancia a nuestra estrella no era un tema menor, dado que a partir de dicha distancia podrían averiguarse el resto de distancias del sistema solar. La clave estaba pues en Venus. No se podía dejar pasar la oportunidad.

Llegaron a las costas de Tahití seis semanas antes del acontecimiento para poder prepararse para la observación de forma adecuada. Tuvieron tiempo incluso de construir un pequeño fuerte –hoy lo llamaríamos observatorio– para proteger el material de observación de la población indígena.
Cook y Green tuvieron serias dificultades a la hora de precisar las mediciones de tiempo del segundo y tercer contacto debido al efecto de “gota negra”.  Se trata de un efecto óptico que produce una macha negra que parece unir el borde del planeta con el borde del disco solar cuando ambos están muy próximos y que hace difícil precisar con exactitud el momento en el que coinciden. A pesar de esta dificultad las mediciones realizadas por Cook y Green diferían en tan solo 6 segundos.
Dibujos del tránsito de James Cook en los que se puede apreciar el efecto de gota negra.
Este viaje de observación tiene un significado especial para los australianos ya que tras haber completado con éxito las observaciones programadas, James Cook abrió las órdenes selladas del Almirantazgo Británico en las que se le ordenaba la búsqueda del desconocido continente austral.  No llegó a encontrar las míticas tierras pero en su búsqueda encontró Nueva Zelanda y Nueva Gales del Sur, reclamándolas para la corona británica.

HMS Endeavour.
El Endeavour atracó en Yakarta durante un periodo de 10 semanas para realizar reparaciones. En dicho puerto 7 marineros fallecieron de malaria. Alarmado, Cook abandono Yakarta tan pronto como le fue posible, pero el daño ya estaba hecho. Finalmente el número de fallecidos ascendió a 46, incluyendo al propio astrónomo Charles Green.

En julio de 1771 Cook regresa a Inglaterra a bordo del navio Deal. La tripulación superviviente del Endeavour regresaba por fin tras circumnanvegar el planeta en un viaje épico.
La expedición de Cook a menudo ha sido comparada con una misión espacial en la que se ponían a prueba las más recientes teorías científicas, utilizando para ello los instrumentos punteros del momento desplazándose a través de un medio hostil en una nave vulnerable y sin apenas referencias de navegación. La travesía del Endeavour recuerda mucho a las misiones Apolo.


Quizás también le interese:
El tránsito de Venus
El clima de Venus



lunes, 28 de mayo de 2012

Cuanto más viejos, menos sabemos (Cosmológicamente hablando)

El universo es un lugar complejo y maravilloso, repleto de galaxias y de estructuras de mayor escala, que ha evolucionado durante los 13.700 millones de años que tiene su historia. Dichas estructuras comenzaron como pequeñas perturbaciones de la materia que crecieron con el tiempo como ondas en un estanque, a medida que el universo se expandía.  Observando las arrugas cósmicas de gran escala podemos saber de las condiciones tempranas del universo. Pero ¿Es este el mejor momento para observarlo o tendremos mejor información dentro de miles de millones de años en el futuro, o quizás las tuvimos en el pasado?

Los cálculos realizados por Abaham Loeb de la Universidad de Harvard, muestran que el momento ideal para estudiar el cosmos fue hace más de 13.000 millones de años, justo unos 500 millones de años después del Big Bang, Cuanto más nos desplacemos hacia el futuro desde ese momento, más información perderemos acerca del universo temprano.




El mejor momento para observar el cosmos viene definido por dos procesos antagónicos. En el joven universo el horizonte cósmico está más cercano por lo que se puede ver menos espacio. A medida que el universo envejece, se puede ver más de él porque ha habido más tiempo para que llegue la luz desde las regiones más lejanas. Sin embargo, en el universo más viejo y evolucionado, la materia colapsa formando objetos con sujeción gravitacional. Esto “enturbia las aguas” del estanque cósmico, ya que se pierde información de las condiciones iniciales de las pequeñas escalas. Los dos efectos son antagónicos, el primero mejora a medida que el segundo empeora.

Loeb, tras cuestionarse cuándo se dieron las condiciones óptimas para la observación, ha averiguado que este momento se dio 500 millones de años después del Big Bang.

Esta fue también la era en la que empezaron a formarse las primeras estrellas y las primeras galaxias. Esta coincidencia no es azarosa, ya que la información del universo temprano se pierde cuando se forman las primeras galaxias. El mejor momento para observar las perturbaciones cósmicas es justo cuando empiezan a formarse las primeras estrellas.

Pero no es demasiado tarde. Los observadores modernos todavía pueden acceder a esta era naciente investigando las emisiones de radio de 21 cm del hidrógeno de aquella época temprana.  A estas ondas de radio les ha llevado más de 13.000 millones de años llegar hasta nosotros, de manera que todavía podemos ver el aspecto que tenía entonces el universo.

La aceleración en la expansión de universo oscurece la imagen para los futuros cosmólogos. Dado que la expansión de universo se acelera, las galaxias se desplazarán más allá de nuestro horizonte. La luz que surja de esas galaxias lejanas nunca alcanzará la Tierra en el futuro. Además, la escala de las estructuras no sujetas gravitacionalmente está creciendo cada vez más.  Llegará un momento en que también sobrepasen el horizonte.  En algún momento entre 10 y 100 veces la edad del universo actual, los cosmólogos ya no podrán observarlas.

Esta investigación ha sido publicada en el Journal of Cosmology and Astroparticle Physics (JCAP) y está disponible online.


Quizás también le interese:

martes, 22 de mayo de 2012

El tránsito de Venus

Desde la perspectiva de la Tierra, el próximo 5 de junio de 2012 Venus cruzará el disco solar, produciendo una silueta que nadie que pueda observarla ese día podrá volver a hacerlo ya que el próximo tránsito solar de Venus se producirá en el año 2117.
 
Tránsito de Venus de 2004. Crédito de la imágen: Frans Snik, Dutch Open Telescope, La Palma, Islas Canarias.


Los tránsitos de Venus son poco frecuentes, se producen en pares relativamente próximos entre sí y separados del siguiente par más de cien años. Este próximo tránsito está asociado al producido en 2004. Afortunadamente, a pesar de su rareza, este fenómeno puede ser observado en prácticamente  todo el planeta.
El tránsito tendrá una duración aproximada de 7 horas comenzando a las 22:09 (UT) del día 5 de junio. Dada la hora de inicio, la posición más favorable para su observación se sitúa en centro del Océano Pacífico. En el continente americano la mejor hora para observarlo será al atardecer, mientras que en Europa será al amanecer. En España se verá la fase final del fenómeno que podrá observarse a primera hora de la mañana en Baleares, Cataluña y parte de Aragón y Navarra.
ATENCION: Siempre que se observe el Sol es necesario el uso de filtros especiales para evitar importantes daños oculares. El uso de telescopios o prismáticos sin protección aumenta dichos daños.
Fue en el siglo 18 cuando se empezó a prestar atención a los tránsitos de Venus. En aquella época se desconocía por completo el tamaño del sistema solar. Se conocía la separación relativa entre planetas pero no se sabía la magnitud exacta de dichas distancias. El astrónomo Edmund Halley se dio cuenta de que si se observaba el tránsito de Venus desde dos lugares en la Tierra separados por una distancia considerable, sería posible triangular la distancia hasta Venus utilizando el sistema de paralaje.



Esta idea hizo que se organizaran expediciones por todo el mundo para ver dos tránsitos en la década de 1760. El propio James Cook participó de una de estas expediciones realizando observaciones desde Tahití. Algunos historiadores han denominado a este esfuerzo internacional como “El Programa Apolo del Siglo XVIII”.
Sin embargo los resultados no se ajustaron a las expectativas. Una combinación de mal tiempo, ópticas poco avanzadas y el aspecto nebuloso de la atmósfera de Venus que no permite que se defina bien su silueta, impidieron que se consiguieran los datos necesarios. Habría que esperar hasta la invención de la fotografía en el siglo siguiente para obtenerlos.
La tecnología de que disponemos en el Siglo XXI permitirá obtener datos y fotografías sin precedentes incluso por Astrónomos amateur.  La simple observación del fenómeno está al alcance de millones de personas que no necesitarán otra cosa que una protección adecuada.

Quizás también le interese:


lunes, 21 de mayo de 2012

Acercamiento a Dione

Crédito de la imagen: Cassini Imaging Team, ISS, JPL, ESA, NASA 

En junio del pasado año la nave espacial Cassini realizó la que es hasta la fecha su mayor aproximación a Dione, uno de los satélites de Saturno.  De las impresionantes imágenes obtenidas puede destacarse esta que publica hoy la NASA como astrofotografía del día (APOD).  En ella podemos observar, además de la superficie de Dione, otros dos pequeños satélites, Epimeteo y Prometeo. La imagen fue tomada a 100.000 km de distancia.

Descubierta en 1684 por Giovanni Cassini, Dione tiene tan sólo 1100 km de diámetro y sus dos hemisferios muestran distintos grados de craterización.  Alguno de sus cráteres tiene hasta 100 km de diámetro. Recientemente se ha descubierto que Dione está expulsando chorros de partículas al espacio, lo cual indica cierta actividad geológica.

Epimeteo, con un radio de 115 km. comparte órbita con Jano, por su parte Prometeo tiene unas dimensiones de 148 x 100 x 68 km y su órbita se sitúa en el límite inferior del anillo F.


Quizás también le interese:


domingo, 13 de mayo de 2012

Un tipo de supernova, dos orígenes distintos



La explosión estelar conocida como supernova de tipo Ia juega un importante papel a la hora de intentar medir el universo y ha sido utilizada en la búsqueda de la energía oscura.  El brillo de este tipo de supernovas tiene dos características,  por un lado es muy intenso por lo que pueden verse a grandes distancias y por otro lado este brillo es tan similar que se utiliza como patrón de referencia. El descubrimiento de la aceleración del universo mediante el uso de supernovas del tipo Ia recibió el Premio Novel de Física en 2011.  Sin embargo los astrónomos aún no saben qué tipo de estrellas producen las supernovas del tipo Ia.

Restos de una supernova observada por Tycho Brahe en 1572, de quien resibe su nombre. Crédito de la imágen: X-ray: NASA/CXC/Rutgers/K.Eriksen et al.; Optical: DSS

Existen dos modelos que explican el posible origen de este tipo de supernovas, cada uno de ellos apoyado por diferentes estudios. Los hallazgos más recientes muestran que ambos modelos son correctos. Alguna de estas supernovas se forma de una manera y otras se forman de otra distinta.  Los estudios previos ha dado resultados que entran en conflicto, pero este conflicto desaparece si se asume que existen dos tipos de explosiones.

Se sabe que las supernovas tipo Ia tienen su origen en las enanas blancas, el núcleo denso que queda tras la muerte de una estrella.  En uno de los modelos que explican el origen de las supernovas, la enana blanca obtiene materia de una estrella cercana, mediante su enorme tirón gravitatorio, hasta que su masa alcanza el punto en el que se inician las reacciones nucleares que producen su explosión.  En el otro modelo, la explosión la se produce tras la fusión de dos enanas blancas.  Mientras que en el primer modelo debe existir gas procedente de la estrella cercana a la enana blanca, en el segundo modelo no debe haber gas.

Un grupo de investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian han realizado un estudio en busca de trazas de gas en torno a supernovas de tipo Ia, que debería hallarse únicamente en los sistemas generados por una enana blanca más una estrella acompañante.  Los datos muestran que los sistemas con gas producen explosiones más grandes, sin embargo sólo una fracción de supernovas muestra evidencias de gas, el resto parecen proceder de sistemas de dos enanas blancas.

Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para las mediciones de la energía oscura y de la expansión de universo.  Si realmente hay dos mecanismos distintos que producen estas supernovas, los dos tipos deben ser considerados por separado a la hora de calcular las distancias y las tasas de expansión del universo.

Por otro lado estos hallazgos llevan a una interesante pregunta. Si existen dos mecanismos distintos que producen estas supernovas, ¿Porqué su brillo es tan homogéneo que puede ser utilizado como estándar de referencia? 

El artículo que describe la investigación será publicado  en la revista Astrophysical Journal y está disponible on-line. 


Quizás también le interese:


jueves, 26 de abril de 2012

La edad del Universo

Steve Nerlich 

Es sabido que el universo tiene una edad de 13.700 millones de años. Esta cifra se ha obtenido a partir de los datos recogidos desde el año 2001 por la sonda WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) situada en el punto Lagrange 2.

Mapa del fondo cósmico de microondas obtenido por la sonda WMAP

Si revisamos la literatura que apoya la cifra de 13.700 millones de años, surge la siguiente afirmación. El cálculo de la edad del universo sólo es preciso, si los supuestos del modelo utilizado para calcularlo son también precisos.  Esto no es una salvedad insignificante todo este asunto. 

No me malinterpreten, 13.700 millones de años es, probablemente una cifra más o menos precisa, pero parece más que probable, que en los próximos cinco o diez años, a medida que lleguen nuevos datos del telescopio Planck, o quizás del Hubble o incluso nuevos análisis de los datos del ya retirado WMAP, pueda surgir algo nuevo que obligue a un reajuste del modelo general.

Dejando WMAP de lado por un momento, un cálculo aproximado de la edad del universo puede estar limitado por el hecho de estimar la edad de viejas estrellas.  Con este propósito, normalmente se observan cúmulos globulares en la Vía Láctea, en lo que se hallan probablemente las estrellas más antiguas de la galaxia. Se cree que todas las estrellas que forman parte del mismo cúmulo se formaron al mismo tiempo por lo que hay disponible una buena colección de fuentes de datos sobre de la luminosidad y la espectroscopia de esas estrellas. Resulta que los cúmulos más antiguos en la Vía Láctea, como M92, están compuestos de estrellas pequeñas y por lo tanto con una larga vida, con una masa de 0,7 masas solares cada una de ellas y en una etapa evolutiva que las sitúa con una edad entre 10.000 y 20.000 millones de años.

Cúmulo globular M92.

Se trata, sin embargo, de una estimación bastante aproximada con un amplio margen de error. Si estrechamos el cálculo podemos limitar esta estimación a valores entre 12.000 y 16.000 millones de años.  Por lo que 13.700 encaja perfectamente entre estos valores. Sin embargo lo que realmente queremos de las estimaciones de la edad de las estrellas es conseguir un límite inferior para la edad del universo, puesto que no puede ser más joven que las estrellas que contiene. Así, con esta lógica, el universo no puede ser menor de 10.000,  quizás 12.000 millones de años.

El valor de los datos de cúmulo globular se obtiene de objetos bastante próximos de la Vía Láctea y los cálculos subyacentes se basan en el diagrama de evolución estelar de Herzsprung-Russell, rico en datos y bastante fiable. Existen un montón de estrellas viejas en otros lugares en el universo, así como quásares y otros objetos antiguos, que están muy distantes, y que tienen potencialmente una edad mayor, precisamente por esa razón.

La erupción de rayos gamma GRB 090429B observada en abril de 2009, mantiene hasta la fecha el record del objeto observado más antiguo y lejano. Puede haber sido una supernova.  Fuera lo que fuese, se estima que ocurrió hace más de 13.000 millones de años.  Sin embargo cada vez que tratamos de calcular la edad de algo muy lejano, entran en juego un conjunto de supuestos sobre la densidad del universo, su curvatura o su ritmo de expansión que son los mismos supuestos que complican la estimación del WMAP.

La sonda WMAP creó un mapa del fondo cósmico de microondas (FCM) de todo el cielo con una resolución de 13 minutos de arco. A partir de ahí, es en gran medida una cuestión de utilizar el desplazamiento al rojo como una medida de distancia, ya que cuanto más ha viajado la luz, más viejo es el punto del que procede. El punto de origen del fondo cósmico de microondas se denomina superficie de la última dispersión.

Todo lo que podemos ver es posterior a la última dispersión.

Cuando el universo tenía alrededor de 380.000 años, se formaron los primeros átomos a partir del plasma, y de repente el universo se hizo transparente a la radiación, por lo que la luz podía atravesar largas distancias. Hasta entonces los fotones eran continuamente emitidos para luego ser reabsorbidos, de ahí su dispersión por el plasma. Esos primeros rayos de luz, el FCM, fueron emitidos pero no inmediatamente reabsorbidos. Por lo tanto, fuera lo que fuera lo último en emitirlos, presumiblemente un conjunto muy caliente de iones y electrones, supuso la superficie de la última dispersión.

En un universo en expansión, nos estamos alejando de esa superficie, de igual forma que nos alejamos de las galaxias distantes. Pero al ser un flash de luz sin precedentes y nunca repetido que fue emitido por todo el universo, el FCM sigue impregnando todo el universo, a diferencia del flash de luz emitido desde un único punto de origen, como una supernova. Así que a pesar de que realmente fue emitido desde una superficie y en un momento determinado en el tiempo, nunca se va a mover hacia adelante adelantándonos como un frente de onda, porque el mismo universo entero que una vez lo emitió, es el mismo universo en el que ahora vivimos.

De todos modos, conocemos bastante bien la temperatura de la última dispersión,  ya que podemos replicar los procesos de recombinación del plasma en un laboratorio. De este modo, el cambio de la temperatura inicial de 3000º K a la temperatura actual de 2,7º K del FCM, es el resultado de corrimiento al rojo, que nos da la distancia y por lo tanto el tiempo transcurrido desde que ocurrió la última dispersión.

El calendario de todos los acontecimientos que precedieron a la última dispersión se deriva en gran medida de experimentos del Acelerador de Partículas y de cálculos de la física cuántica que determinan las temperaturas y las densidades y, por tanto, todos los pasos y el marco de referencia temporal en el que el universo se hizo lo suficientemente grande y frío para liberar el FCM.

Por tanto, seguir adelante partiendo del FCM, es prácticamente seguir las ecuaciones de campo de Einstein. La sonda WMAP no sólo proporciona datos de temperatura, sino también datos acerca de la forma del universo ya que asigna un FCM a todo el firmamento. Por lo tanto, si alguna zona estuviera más caliente y, por tanto, más cerca que otra, sugeriría que el universo es curvo bien hacia afuera o bien hacia adentro. Pero no es así, por eso decimos que el universo es espacialmente plano. Y esto es clave para poder calcular una estimación de su edad, ya que un universo curvado hacia adentro o cerrado habría comenzado más recientemente, y un universo curvado hacia fuera o abierto habría comenzado hace más tiempo que nuestro aparentemente universo plano.

Así que, en resumen, sólo hay que medir la temperatura actual del fondo cósmico de microondas (FCM) ya que se puede ver cuánto se ha desplazado al rojo, o cuánto ha sido estirado por la expansión del universo. A continuación, sólo hay que utilizar las ecuaciones de campo de Einstein para calcular cómo  se ha expandido el universo para producir ese desplazamiento al rojo, porque una vez que podemos cuantificar la expansión, sabemos durante cuánto tiempo se ha producido la expansión. A continuación, bastará con agregar los 380.000 desde el Big Bang hasta la liberación del FCM y voilà obtendremos 13.700 millones de años, la edad del universo.

Pero una vez más, para obtener una estimación de la edad partiendo de una tasa de expansión, se necesita tener en cuenta los cambios en la densidad de energía y la curvatura de espacio-tiempo a lo largo de la evolución del universo y las cifras que tenemos al respecto se basan en asumir la homogeneidad del universo, la energía oscura y la, igualmente misteriosa,  inflación cósmica temprana, necesaria a su vez para explicar por qué el universo es homogéneo.

El hecho de que las diversas hipótesis actuales se apoyen mutuamente en favor de un determinado modelo cosmológico podría definirse como un caso de sesgo de selección, especialmente cuando ese modelo incluye cosas tan extrañas como la energía oscura.  Por tanto, 13.700 millones de años es tan solo una cifra aproximada.


Traducción de la transcripción del Podcast en 365 Days or Astronomy

Quizás también le interese: