Amigo lector,

Amigo lector,

Bienvenido a este blog dedicado a la Astronomía y a la Astrofotografía, dos de mis grandes pasiones. Aquí podrás encontrar las noticias más recientes relacionadas con la Astronomía , así como mis últimos trabajos en fotografía astronómica. Quiero dedicar esta bitácora a la memoria de Carl Sagan, gran científico y excelente divulgador. Gracias a él varias generaciones de lectores y telespectadores se interesaron por la Astronomía en todo el mundo, hizo asequible a todos los públicos los conocimientos de la época sobre el cosmos y transmitió su pasión por la ciencia y el respeto al método científico.

______________________________________________________________________________________________________Jesús Canive

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La forma del universo

Según los científicos, el universo podría ser cerrado, infinito, plano o curvo, retorcido como una cinta de Moebius o enredado como una maraña de lana. Cada uno tiene sus preferencias, aunque apenas hay certezas. Para el resto de los mortales, lo lógico es preguntarse si tiene sentido hablar siquiera de una ‘forma’ para el cosmos.
 

“Cuando hablamos de la forma del universo nos referimos a la geometría del espacio-tiempo, que va evolucionando”, advierte Mariano Moles, investigador y director del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón. La Teoría de la Relatividad de Einstein dice que el espacio y el tiempo son inseparables, así que nos topamos con un objeto de cuatro dimensiones imposible de visualizar. Pero podemos simplificar y obtener fotos de él en cada momento, “aunque en el instante cosmológico después será distinto”, advierte Moles.

Una mirada desde fuera

Una opción es retratar el entorno desde dentro del propio universo para obtener su curvatura o forma local. La otra es estudiar su forma global o topología. “La topología es la forma que veríamos desde fuera. Claro que ‘fuera’ del universo no existe”, afirma Eduard Salvador, catedrático de Astrofísica de la Universidad de Barcelona. Este es uno de los grandes problemas: no podemos salir a mirar el ‘todo’.

“Estamos limitados para entender cuerpos en tres dimensiones por estar nosotros mismos inmersos en un mundo tridimensional”, apunta Vicente Muñoz, catedrático de Geometría y Topología de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro La forma del universo. Nos pasa lo mismo que a los ‘chatoides’, seres planos inventados por Eduardo Battaner, catedrático de Cosmología de la Universidad de Granada.

Los chatoides habitan en la superficie de una esfera y solo perciben la longitud y la anchura. Para ellos el mundo es un plano que se extiende indefinidamente; sin embargo, si emprenden un viaje con rumbo constante, después de recorrer una circunferencia entera llegarán al mismo punto y serán capaces de comprender que viven en ‘algo parecido’ a la superficie de una esfera.

Esto mismo, en una dimensión más, es lo que intentan hacer algunos para estudiar la forma global del cosmos. “En un universo cerrado, deberían producirse repeticiones de algún tipo cuando miramos a lo lejos –explica Eduard Salvador–. Pero hasta el momento no hay observaciones que puedan confirmar ninguna hipótesis de topología. Las repeticiones son muy difíciles de detectar y ni siquiera se sabe si se darán, así que no se trabaja mucho en esta línea”.

Después de todo, el universo es plano


El estudio de la curvatura del espacio está dando mejores frutos. La respuesta es casi unánime: el universo es plano. Es lo que confirman observaciones independientes sobre las anisotropías de la radiación de fondo, lentes gravitatorias, la distribución de materia a gran escala, la temperatura del gas dentro de los cúmulos, etc. “No nos referimos a que sea como un folio, sino a que se cumplen las propiedades de la geometría euclídea”, explica Salvador. “Es decir, si lanzamos dos haces de luz paralelos, nunca se acercarán o se alejarán, como sucedería si fuera curvo”, describe José Alberto Rubiño, cosmólogo del Instituto de Astrofísica de Canarias.

La gran herramienta para estudiar el universo es la radiación de fondo de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), el eco electromagnético del Big Bang. Tras siete años de observaciones, la Sonda Anisotrópica de Microondas Wilkinson (WMAP) de la NASA ha trazado en 2011 el primer plano completo del cielo de microondas en alta resolución. “Hasta ahora, la mejor determinación de la forma del universo la ha aportado el WMAP”, asegura a SINC Charles Bennett, investigador principal del proyecto. Si nos fiamos de la NASA, podemos asumir con un margen de error de un 0,5% que estamos en una geometría plana.

Quizá estos datos nos lleven a alguna forma global. Charles Bennett contesta: “si la curvatura es nula, entonces el universo global no puede ser esférico”. ¿Podemos entonces olvidarnos de la esfera? “No”. El especialista de la Nasa recuerda que las observaciones siempre tendrán alguna incertidumbre. “En este momento nuestras medidas son indistinguibles de la curvatura nula, pero no podemos desechar la geometría esférica. Eso sí, el radio de curvatura sería enorme”, explica Bennet.

Algunas verdades universales


Tenemos sobre la mesa todas las opciones: abierto o cerrado, finito o infinito. “No sabemos si el cosmos es finito o infinito. Sí podemos asegurar que la región que podemos ver es finita”. Bennett se refiere al ‘horizonte cosmológico’, un límite infranqueable a partir del cual no se puede saber absolutamente nada. Hoy podríamos conocer, como mucho, los objetos que estén a distancias inferiores a 13.700 millones de años luz, es decir, lo que ha recorrido la luz desde el Big Bang. “La luz de todo lo que esté más lejos aún no nos ha llegado”, afirma Rubiño.

Pero que no se pueda observar no significa que no exista. “Hay pruebas que muestran que el universo es mucho más grande. Si su tamaño fuera menor que 70.000 millones de años luz, entonces veríamos múltiples copias en los mapas de microondas. Hemos buscado este patrón y no lo hemos visto. Esto nos permite situar una cota del mínimo tamaño que tiene el universo”, afirma a SINC David Spergel, profesor de astrofísica en la Universidad de Princeton (EE UU). “También podemos asegurar que no tiene bordes”, añade Rubiño.
 
 
Recapitulando: es limitado en el tiempo, es mayor de lo que vemos, no tiene bordes, pero ¿es infinito? El concepto se escapa de nuestras manos y da lugar a paradojas. Spergel plantea una de las más inquietantes: “Sabemos que hay un número finito de átomos en cada ‘parche’ observable del espacio (de radio 13.700 millones de años luz) y las maneras de recolocarlos también son finitas. Nuestra existencia viene determinada por una recombinación de átomos concreta. En un universo infinito tendría que haber otros lugares en los que se volviera a dar esta combinación. De hecho, infinitos lugares. Por tanto, existirían infinitas copias de nosotros mismos. Esto es raro”.

Si para el lector lego esto es un galimatías, los cosmólogos tampoco se sienten cómodos con estos trabalenguas. “Yo, personalmente, prefiero un universo finito, aunque muy grande”, admite Spergel.

Atrapados por nuestra visión finita

Si el universo es más grande que el horizonte cosmológico, puede que nunca lleguemos a conocer su forma global. El espacio podría ser finito, pero tan grande que cualquier señal de su finitud esté fuera de nuestro alcance. “No puede observarse más allá del horizonte cosmológico. Eso violaría el principio de la velocidad finita de la luz –afirma Battaner–. Lo que está más allá puede vislumbrarse por la teoría, pero no por la observación”.

La verdad es que, hasta ahora, ‘mirar’ a través de la teoría nos ha permitido saber muchas cosas. “Tenemos un modelo cosmológico que puede explicar todas las medidas, incluyendo las geométricas, con solo seis parámetros”, afirma Benett. Es la Teoría de la Inflación, la revisión del Big Bang que sitúa un periódico de inflación dramático y exponencial en el comienzo del universo.

“Fuera como fuese la curvatura inicial, el cosmos se ‘aplastó’ por la enorme expansión, hasta llegar a un estado prácticamente plano. A partir de entonces, ha seguido expandiéndose y enfriándose. Conocemos su contenido: un 73% de energía oscura, 23% de materia oscura y 4% de átomos. Sabemos que tiene 13.700 millones de años. Entendemos muchas cosas, pero hay todavía tantísimas otras que no comprendemos”, admite el experto de la NASA.

Para los que tienen que ver para creer, los métodos observacionales todavía tienen mucho que ofrecernos. “El camino más prometedor es el que proporcionó WMAP, aunque su sucesor, el satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA) está ya orbitando y midiendo con una sensibilidad de tres a diez veces mayor que el WMAP. A principios de 2013 ofrecerá datos que nos permitirán conocer la geometría del universo”, anticipa Battaner. Bueno, digamos ‘conocer mejor’. En particular, corroborar las correcciones de la inflación.

Mapa de la radiación cósmica. Crédito: WMAP Science Team
“Analizando las anisotropías de la radiación observada por Planck, podremos afirmar, o no, que vivimos en un universo plano, dominado por la energía oscura, que terminará en un ‘gran desgarrón’, con una expansión indefinidamente cada vez más rápida”. Entonces, seremos capaces de ver con un poco más de precisión qué se esconde en el fondo del abismo.

Triángulos en el cielo


A partir de observaciones del Fondo Cósmico de Microondas, la misión WMAP ha determinado, con un margen de error del 0,5%, que el universo es plano. “Si dibujas un triángulo enorme en la superficie de la Tierra, la suma de los ángulos será mayor a 180 grados, porque es curva. La misión espacial WMAP ha hecho el mismo razonamiento en tres dimensiones: sobre un triángulo tridimensional que se extiende sobre vastas regiones del espacio ha mostrado que la naturaleza del espacio es euclídea, es decir, que su curvatura es cero”, afirma Charles Bennett.

La curvatura, que describe la geometría local, está íntimamente relacionada con la densidad y con el destino del universo. La distribución de la materia y la energía determina la relación entre las fuerzas que mueven el cosmos a gran escala: la expansión y la gravedad. Según venza una o la otra, el mundo sufrirá una contracción que le llevará al colapso, una expansión acelerada que lo desgarrará, o quedará en equilibrio hasta la muerte térmica.

Ágata A. Simón (SINC)



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martes, 27 de diciembre de 2011

Las luces de la Península Ibérica

El Observatorio Terrestre de la NASA dedica su imagen del día a una panorámica nocturna de la Península Ibérica. En la fotografía, tomada por el astronauta William J. Stepanov desde la Estación Espacial Internacional, pueden distinguirse con claridad las mayores áreas metropolitanas de España y Portugal.
Imagen: NASA Earth Observatory

Las farolas de España y Portugal definen la península Ibérica en esta fotografía tomada desde la Estación Espacial Internacional (ISS). Son visibles algunas de las mayores áreas metropolitanas, como Madrid (hacia el centro), Lisboa (situada a lo largo de la costa suroeste) y Sevilla, destacada al norte del estrecho de Gibraltar.

La red de poblaciones a lo largo de la costa y el interior dan fe de cómo se distribuye la presencia humana en el paisaje ibérico. El emborronamiento de las luces de la ciudad está causado por una fina capa de nubes (en el centro y a la izquierda de la imagen) , mientras la parte alta de estas nubes aparece tenuemente iluminada por la luz de la luna. A lo lejos, las luces de Francia se hacen visibles cerca del horizonte, arriba a la izquierda, mientras las luces del norte de África se disciernen más claramente a la derecha.

El brillo débil, verde y dorado, que lo recubre todo y transcurre paralelo al horizonte está causado por la radiación ultravioleta, que excita las moléculas de gas presentes en la parte superior de la atmósfera.

La fotografía ISS030-E-10008 fue tomada el 4 de diciembre de 2011 con una cámara digital Nikon D3S, utilizando una lente de 24 milímetros. La imagen que fue tomada por el astronauta William J. Stefanov, ha sido suministrada por el experimento de Observación de la Tierra de la ISS y el Laboratorio de Análisis e Imágenes Científicas del Johnson Space Center.


viernes, 23 de diciembre de 2011

El árbol de Navidad

Las pocas horas que he tenido disponibles para la astrofotografía durante la pasada luna nueva las he dedicado a este objeto. Se trata de NGC 2264, también conocida como Nebulosa del Cono o Cúmulo del árbol de Navidad.


Situada a 2.600 años luz de la Tierra, esta nebulosa puede verse en la constelación de Monoceros (El Unicórneo). Se trata de un cúmulo de jóvenes estrellas rodeado de una nebulosa difusa.

La imagen es una acumulación de 18 subexposiciones de 300 segundos para cada uno de los canales RGB y 18 subexposiciones de 900 segundos para la Luminancia. Un total de 8 horas de exposición con el equipo habitual: FSQ-106 y STL 11000 con una resolucion de 2.19 segudos por pixel y una focal F8.

No es casualidad que ponga esta imagen precísamente en estas fechas. He realizado esta fotografía con la idea de poder utilizarla a modo de Chritma para desear a todos los que visitan este blog la mejor Navidad  posible así como transmitiros mis mejores deseos para el próximo año. 

FELIZ NAVIDAD A TODOS.




jueves, 22 de diciembre de 2011

La galaxia más lejana

Los telescopios actuales nos permiten adentrarnos cada vez más en el espacio profundo, que es tanto como decir que nos permiten adentrarnos en el pasado. Un grupo de astrónomos liderado por Masami Ouchi de la Universidad de Tokio ha encontrado una de las galaxias más lejanas y antiguas. Lo más destacable de GN-108036 es que es una galaxia excepcionalmente brillante. La explicación para una luminosidad tan alta es que en el estadio de desarrollo en el que ahora la vemos esta galaxia estaba formando muchas estrellas.

Imagen de una de las galaxias conocidas más lejanas. Credit: NASA, ESA, JPL-Caltech, STScI, and the University of Tokyo

Otro aspecto destacable de esta galaxia es su antigüedad, estimada en 12.900 millones de años. Eso supone que la imagen que ahora vemos es el aspecto que este objeto tenía tan sólo 750 millones de años después del Big Bang, cuando el universo tenía un 5% de su edad actual.
El equipo internacional de astrónomos inició su investigación a partir de una imagen del telescopio Subaru en Mauna Kea, Hawái. Posteriormente el observatorio W.M. Keck, situado también en Mauna Kea, confirmó su distancia, y finalmente se realizaron observaciones en infrarojo con los telescopios Sptzer y Hubble que resultaron cruciales para medir la actividad en formación de estrellas de la galaxia.

Lo que más llamó la atención del equivo de investigación fue la inusual actividad en formación de estrellas en una galaxia tan pequeña y en una etapa cósmica tan temprana. El ritmo de producción estelar es el equivalente a 100 soles por año. A modo de referencia, nuestra galaxia, la Vía Láctea que es cinco veces más grande y tiene una masa 100 veces superior produce estrellas a un ritmo 30 veces inferior al de GN-108036.

Los astrónomos hacen referencia a la distancia en función del desplazamiento al rojo. En el caso que nos ocupa, el desplazamiento al rojo es de 7.2. Sólo un puñado de galaxias tienen desplazamientos al rojo superiores a 7.


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lunes, 19 de diciembre de 2011

Los límites de la zona habitable

En astrobiología, se entiende por zona habitable la pequeña área alrededor de una estrella que no es ni demasiado caliente ni demasiado fría, sino que tiene las condiciones de temperatura ideales para el desarrollo de  la vida. Los astrobiólogos discrepan sobre cuáles son los factores que definen la vida, pero están de acuerdo en tres condiciones que deben existir:  La vida necesitaría un líquido, como por ejemplo el agua, en el que se produzcan las reacciones químicas que la propicien, una fuente de moléculas orgánicas, ya que el carbono es el elemento más probable en el que se basa la vida, y una fuente de energía lo suficientemente fuerte como para mantener las funciones vitales, esta fuente de energía puede ser luz solar, calor volcánico o alguna otra forma de energía.
Zona habitable (azul claro) en función de la distancia a la estrella y de la masa de ésta. En azul oscuro las zonas de incertidumbre.
Nuestro planeta, la Tierra, está en el centro de la zona habitable alrededor de nuestra estrella, el Sol. La luz del Sol proporciona suficiente energía para producir la fotosíntesis en la mayor parte de la superficie terrestre, el agua normalmente se encuentra en forma líquida, y hay moléculas orgánicas en cualquier rincón del planeta. Por su parte, Marte se encuentra el borde exterior de la zona y Venus justo fuera del borde interior de la misma. Así que sería posible que Marte albergara vida, ya que tiene hielo en el subsuelo. Aunque su atmósfera es demasiado delgada para permitir que haya agua líquida en la superficie, esta podría existir en soluciones por debajo de la superficie.
Antes de contar con los datos de las sondas Voyager, los científicos pensaban que sólo la Tierra y Marte se encontraban en la zona habitable y por tanto que estos planetas eran los únicos que podían albergar vida. Sin embargo a medida que se ha profundizado en las investigaciones fuera de la zona habitable, se ha llegado a la conclusión de que la vida quizás sea también posible en alguna de las lunas de otros planetas situados fuera de la zona habitable como es el caso de Júpiter o Saturno.

Superficie helada de Europa.
Europa es una de las lunas de Júpiter y tiene una corteza de hielo sobre una capa de agua salada. Dicha capa de agua puede llegar a tener hasta 100 kilómetros de profundidad, lo que significa que Europa tiene más agua líquida bajo su corteza que la que tenemos en toda la Tierra. Gran parte de este agua procede de cometas que colisionaron con esta luna. Si los cometas trajeron el agua, también pudieron traes moléculas orgánicas. Por lo tanto no es descabellado creer que es posible encontrar vida en Europa.
La sonda Galileo, que orbitó Júpiter, descubrió que la superficie de Europa es suave, y tiene grietas y bloques que se asemejan mucho a las corrientes de hielo en el Océano Ártico de la Tierra. Sólo se han hallado tres cráteres, lo que significa que tiene una superficie activa muy joven. La atmósfera en Europa tiene poco oxígeno, sin embargo este oxígeno no se ha producido biológicamente. La atmósfera se mantiene gracias a las pequeñas partículas que golpean la superficie fría de la corteza y producen vapor de agua, a continuación, este vapor de agua se disocia en oxígeno e hidrógeno, posteriormente el hidrógeno sale de la atmósfera dejando atrás el oxígeno restante.
Las mediciones realizadas al campo magnético de Europa indican que debe tener una gruesa capa de agua salada para producir los campos magnéticos registrados. La razón más probable que explique la presencia de agua en estado líquido en esta luna situada fuera de la zona habitable, es que Europa está sometida a enormes tirones gravitacionales entre el campo gravitatorio de Júpiter y el de otras lunas como Ganimedes y Calisto. Las flexiones mecánicas producidas por esta causa generan calor en el interior de Europa hasta el punto de que probablemente tenga volcanes activos en erupción bajo el agua en estado líquido, igual que la Tierra tiene respiraderos volcánicos en las dorsales oceánicas. Por lo tanto, Europa tiene los ingredientes necesarios para la vida.

Titán rodeado de es densa atmósfera.
Otros lugares que pueden contar con los ingredientes para la vida son las lunas de Saturno, Titán y Encelado. Titán ha sido un gran misterio hasta hace poco. La sonda Huygens se zambulló en su gruesa y espesa atmósfera de metano, aterrizando en su superficie. Mientras descendía, envió fotos que mostraban algo muy sorprendente. En Titán hay valles, ríos, lagos y montañas erosionadas que forman un paisaje análogo al de la Tierra. Excepto que Titán es tan frío que las montañas están hechas de hielo y los lagos son de propano y metano líquidos. Por lo tanto hay líquidos y compuestos orgánicos, pero ¿Tiene Titán la temperatura adecuada para albergar vida?

Chorros de agua en Encelado. Imagen: NASA/JPL/SSI.
La sonda Cassini ha encontrado que Encelado tiene una superficie suave, incluso más suave y más brillante que Europa. También tiene una serie de grietas cerca del Polo Sur que irradian calor y lanzan hacia el espacio una fuente de agua líquida, que se congela formado la nieve que cubre su superficie. Dado que parece que hay agua líquida por debajo del hielo, así como una fuente de calor similar a la de Europa y, probablemente, compuestos orgánicos, podemos afirmar que Encelado es otro candidato para la vida dentro de nuestro sistema solar.
Para tratar de entender cómo se inicia y se mantiene la vida bajo condiciones extremas, los astrobiólogos han buscado en nuestro planeta ambientes con condiciones de temperatura y falta de humedad extremas. Dondequiera que vayan, se encuentran con vida. Parece que una vez que se inicia la vida, es muy difícil de borrar. Se han encontrado seres vivos en los lugares más extremos del planeta. Todo esto nos lleva a pensar que quizás los límites de la zona habitable sean mayores de lo que pensábamos.
Hasta el momento sólo podemos buscar vida en nuestro sistema solar, pero a medida que avance la tecnología, nuestra búsqueda podrá ampliar sus horizontes. ¿Cuál es la posibilidad de encontrar vida en otros lugares del universo? Cada día se descubren nuevos exoplanetas orbitando cerca de estrellas. Estamos empezando a buscar planetas de tamaño de la Tierra dentro de la zona habitable de sus respectivas estrellas. Incluso los planetas gigantes gaseosos podrían tener lunas habitables. Teniendo en cuenta las posibilidades de vida que estamos encontrando dentro de nuestro propio sistema solar, tiene sentido pensar que esas mismas posibilidades pueden darse en otros sistemas fuera del nuestro.
Los resultados de todas las investigaciones dentro de nuestro sistema solar nos muestran que los límites de la zona habitable son más difusos de lo que en principio se pensaba, pero además indican que dichos límites definen una zona habitable de un tamaño más grande del inicialmente calculado. Tener una zona habitable de mayor tamaño hace que aumenten considerablemente las posibilidades de encontrar algún tipo de vida ahí fuera. De ahí la enorme importancia de definir correctamente los límites de la zona habitable.

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viernes, 16 de diciembre de 2011

Titán y su hermana pequeña

Son ya muchas las fotografías enviadas por la nave Cassini de la NASA de Saturno y sus lunas. En esta impresionante imagen podemos ver a Titán y Dione, dos de las lunas del planeta de los anillos.

Titán y su hermana menor Dione fotgrafiados por la nave Cassini de la NASA. Foto: (NASA/JPL/SSI and J. Major).
Titán con 5.150 km de diámetro, es la más grande de las lunas de Saturno y una de las más grandes del sistema solar, más grande incluso que Mercurio.  Cuenta con una espesa atmósfera de metano e hidrocarburos que puede apreciarse en la fotografía.

Dione, al igual que Titán tiene una alta densidad y está compuesta principalmente de agua congelada aunque se cree que también contiene material rocoso. Carece de atmósfera y tiene un diámetro de 1.118 km.

La nave espacial Cassini, proyecto conjunto de la NASA, ESA y ASI, fue lanzada en 1997, alcanzando Saturno en 2004. El día de Navidad de ese año se separó de su compañera de viaje, la sonda Huygens que se dirigió a Titán para poder enviar datos sobre su atmósfera, sobre todo nos permitió saber cómo era su superficie oculta por las desnsas nubes de metano e hidrocarburos.


Para saber más: Cassini - Huygens


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jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Qué hay en el centro de nuestra galaxia?

Probablemente en más de una ocasión habrá dirigido su mirada hacia las constelaciones de Sagitario y Escorpio en una estrellada noche veraniega pensando en la posibilidad de poder adentrarse, al menos visualmente, en esa zona de alta concetración de gas, polvo, nebulosidad y estrellas en la que se encuentra el centro de la Vía Láctea. Yo no puedo evitar pensarlo cada vez que miro en esa dirección. En el vídeo del Observatorio Europeo Austral (ESO), que vemos a continuación podemos hacerlo.

Haciendo zoom sobre el centro de nuestra galaxia. Vídeo ESO.

Se cree que Sagitario A* es un agujero supermasivo situado en el centro de nuestra galaxia que tiene una masa de cuatro millones de veces la masa de nuestro Sol concentrada en un espacio muy pequeño y a unos 27.000 años luz de la Tierra. Como todos los agujeros negros es invisible a la observación directa, ya que si siquiera la luz puede escapar de su descomunal fuerza gravitatoria, sin embargo podemos detectar su presencia por los efectos que porduce en su entorno inmediato, especialmente en las estrellas que le rodean, haciendo que se muevan a velocidades de hasta 1000 km por segundo y generando una débil pero constante emisión de rayos X.  

El destino de cualquier cosa que tenga masa y se encuentre en las inmediaciones de este objeto está marcado. Inexorablemente será estirado y finalmente abosrvido por una fuerza gravitatoria tan dífícil de imaginar como de describir y que hará que aumente aun más la masa de este enorme agujero negro y con ella su fuerza gravitatoria.

En el siguiente gráfico pueden apreciarse las órbitas inferidas de las estrellas más próximas a Sagitario A*
Tras años de observación se han podido establecer los parámetros orbitales es estas estrellas. Por ejemplo S2 traza una órbita elíptica con un periodo de 15.2 años y con su pericentro (punto más cercano al agujero negro) de tan sólo 17 horas luz. Han sido precísamente los moviemientos de S2 los que han permitido establecer la masa de Sagitario A* en 4.1 millones de masas solares.

Conociendo su masa y sabiendo que su radio debe ser significativamente menor de 17 horas luz (se cree que es de 6.25 horas luz), se puede inferir que Sagitario A* es de hecho un agujero negro, lo que confirmaría la hipótesis más aceptada respecto a su naturaleza.



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martes, 13 de diciembre de 2011

39 años del Apolo 17

Imagen: NASA/Eugene Cernan
Se cumplen 39 años desde que el científico y astronauta miemblo de la tripulación del Apolo 17 Harrison H. Schmitt se diera un paseo juno a esta enorme roca lunar próxima al lugar de alunizaje del módulo de descenso challenger. La imagen es una composición de dos fotografías tomadas por Eugene A. Cernan quien acompañó a Schimtt en la tercera actividad extravehicular (Extravehicular activity, EVA) realizada en la misión con el Lunar Rover Vehicle (LRV) que puede verse a la derecha de la imagen.

Imagen: NASA

El Apolo 17 fue enviado al espacio el 7 de diciembre de 1972 por un cohete Saturno V, desde la plataforma 39A del complejo de Cabo Kennedy y realizó la sexta y última misión de alunizaje. El lugar de alunizaje del Apolo 17 se encuentra en el Valle Taurus Litrrow, en el extermo suroeste del Mar de la Serenidad.

La tripulación del Apolo 17 estaba compuesta por el comandante y veterano de la misión Gémini 9 y Apolo 10 Eugene A. Cernan, el piloto del módulo lunar y geólogo Harrison H. Schmitt llamado Jack y el piloto del módulo de mando Ronald E. Evans. El comandante Gene Cernan es hasta la fecha, el último ser humano que ha pisado superficie de la Luna.

Tripulación del Apolo 17.
La misión Apolo 17, consistió en la exploración, realización de pruebas científicas, instalación de equipos de medición y la recolección de 11o kilogramos de rocas lunares, pero además la instalación de un ASLEP (Apollo Lunar Surface Experiments Package) con varios instrumentos:
  • Gravímetro de superficie para analizar la atracción que el Sol y la Tierra ejercen sobre la Luna.
  • Un medidor de masas, velocidad y frecuencia de caída de meteoritos además de la erosión del material que es expulsado por el impacto.
  • Un aparato para determinar el perfil sísimico por medio de cargas explosivas.
  • Un medidor de composición atmosférica lunar próxima a la superficie.

Además del ASLEP se instaló un aparato para investigar la existencia de capas de agua bajo la superficie de la Luna, un gravímetro móvil instalado sobre el LRV y un aparato de sondeo de neutrones para medir el ritmo de captura de neutrones secundarios de baja energía de rayos cósmicos en relación con la profundidad del suelo lunar.


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domingo, 11 de diciembre de 2011

Cúmulo globular M-15


Situado en la constelación de Pegaso, M15 o NGC 7078 es un cúmulo globular que se encuentra a unos 33.000 años luz de la Tierra. Hasta la fecha se sabe que la Vía Láctea tiene unos 150 cúmulos globulares, y M15 es el más denso de todos ellos.
La fotografía la realicé el pasado 28 de noviembre con el FSQ-106 y la STL-11000 y tiene una resolución de 2.19 segundos de arco por pixel. La exposición de tres horas es la acumulación de 12 subexposiciones de 300 segundos para cada uno de los canales RGB.

Para saber más: M-15


sábado, 10 de diciembre de 2011

El campo magnético de nuestra galaxia

Las estructuras de las galaxias se encuentran impregnadas de campos magnéticos y eso también se aplica a nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.  A pesar de los enormes esfuerzos en investigación, lo cierto es que aún se desconoce el origen de estos campos magnéticos galácticos. Se asume que son producidos por el efecto dinamo, mediante el cual la energía mecánica genera un campo magnético de forma análoga a lo que sucede en una dinamo y tal y como se cree que sucede en el interior de la Tierra y del Sol.

Mapa del efecto Faraday causado por los campos magnéticos de la Vía Láctea. Imagen: Max Planck Institute for Astrophysics

Una manera de medir los campos magnéticos cósmicos es utilizar un fenómeno conocido desde hace 150 años y que lleva el nombre de rotación de Faraday.  Cuando la luz polarizada pasa a través de un medio magnetizado, su plano de polarización gira. La cantidad de giro depende, entre otras cosas, de la intensidad y dirección del campo magnético. De esta manera, observando dicha rotación se puede investigar las propiedades del campo que la produce.

Para medir el campo magnético de nuestra galaxia, un grupo de internacional de radioastrónomos, en colaboración con el Instituto de Astrofísica Max Planck, han observado la luz polarizada de fuentes de radio distantes que atraviesan la Vía Láctea antes de llegar a la Tierra. La cantidad de rotación debida al efecto Faraday puede deducirse midiendo la polarización de la misma fuente en diferentes frecuencias.

Cada una de estas medidas solo puede proporcionar información sobre un solo punto de la galaxia. Para tener un mapa completo del campo magnético de toda la galaxia por este procedimiento es necesario observar tantas fuentes de emisión de radiofrecuencia como sea posible y que estén distribuidas por todo el firmamento.  En este trabajo de investigación conjunto se han aunado los esfuerzos de 26 proyectos diferentes que han proporcionado un total de 41.330 medidas individuales.  Esto supone un catálogo que contiene, de media, una emisión de radiofrecuencia por grado cuadrado del cielo.

Incluso con esta ingente cantidad de datos es difícil cubrir todo el firmamento. Hay grandes regiones, especialmente en el cielo del hemisferio sur, donde se han realizado pocas mediciones. Por lo tanto para obtener un mapa realista se deben interpolar los datos disponibles.  Esto hace que surjan dos problemas. En primer lugar la precisión de las respectivas mediciones varía considerablemente, además se desconoce la medida en la que el dato de un punto determinado proporciona información fiable del área que le rodea.

Por otro lado, debido a los complejos sistemas de medida, se desconoce los umbrales de error de las mediciones, lo que puede distorsionar mucho el mapa resultante. Para solucionar todos estos problemas, los científicos del Instituto Max Planck han desarrollado un algoritmo de reconstrucción de la imagen denominado “filtro crítico extendido”.  Para desarrollar este algoritmo el equipo ha utilizado las herramientas proporcionadas por la nueva disciplina conocida como Información de la Teoría de Campo.
Mapa de las zonas de incertidumbre. Imagen: Max Planck Institute for Astrophysics.
 
Además del mapa detallado del efecto Faraday, el algoritmo genera un mapa de las zonas de incertidumbre que informa de los distintos márgenes de error en cada punto.

En la imagen del mapa resulta significativa la clara imagen del disco central de la galaxia así como las direcciones opuestas del campo magnético por encima y por debajo del disco. Igualmente se produce una inversión de dirección entre las zonas izquierda y derecha de la imagen.

Uno de los escenarios particulares de la teoría de la dinamo galáctica predice este tipo de estructura simétrica. En este escenario, los campos magnéticos se alinean de forma paralela al plano del disco galáctico en una configuración circular o espiral. La dirección de la espiral es opuesta en la zona superior del disco con respecto a la zona inferior. Todo ello parece coincidir con el mapa obtenido.

La próxima generación de radiotelescopios como el LOFAR, eVLA, ASKAP, Meerkat y SKA podrá aportar más y mejores datos que permitan mejorar el conocimiento que tenemos  de las estructuras del campo magnético de nuestra galaxia y quizás descubrir el verdadero origen de dichos campos magnéticos.



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viernes, 9 de diciembre de 2011

M 33 - La galaxia del triángulo


Acabo de procesar esta imagen de la galaxia M 33, también conocida como NGC 598  o galaxia del triángulo por encontrase en la constelación del mismo nombre. Es la tercera en tamaño del Grupo Local tras la Vía Láctea y la galaxia de Andrómeda.
La imagen es la acumulación de 22 subexposiciones de 900 segundos para la luminancia y 18 subexposiciones de 300 segundos para cada uno de los canales RGB. Un total de 10 horas de exposición realizadas el 23 y 27 de noviembre de 2011 en la sierra norte de Guadalajara.
En la imagen se aprecian las zonas de color rojizo en las que se están formando nuevas estrellas.


jueves, 8 de diciembre de 2011

El cambiante campo magnético de la Tierra


Es sabido que la polaridad del campo magnético de la Tierra ha cambiado varias veces a lo largo de su historia. Es decir, si hubiéramos estado aquí hace 800.000 años con una brújula en la mano y  mirando a lo que hoy llamamos Norte, la brújula hubiera indicado Sur.  Muchos “catastrofistas”, tan abundantes últimamente, han tratado de convertir este hecho geológico natural en algo que llevaría a la destrucción de nuestro planeta.  Basándonos en los registros fósiles y geológicos de los que disponemos, se puede afirmar que este proceso no tiene consecuencias dramáticas.

Ilustración del campo magnético. Crédito de la imagen: Peter Reid, Universidad de Edimburgo.

Los cambios de polaridad son la regla, no la excepción. Durante 20 millones de años, la Tierra ha establecido un patrón de cambio de polaridad con un periodo comprendido entre 200.000 y 300.000 años, aunque casi se ha doblado el tiempo desde que ocurrió el último.  Esta inversión de polaridad no es algo que sucede de forma instantánea, más bien es un proceso que dura cientos de miles de años. Durante dicho proceso, los campos magnéticos se transforman tirando y empujando entre ellos y creando múltiples polos que emergen en latitudes extrañas.  Se cree que los cambios de polaridad se han producido cientos de veces durante los últimos 3.000 millones de años.

Los sedimentos obtenidos en el lecho marino proporcionan datos sobre los cambios de polaridad a la vez que los vinculan con los registros fósiles. El campo magnético de la Tierra determina la magnetización y por lo tanto la orientación de las partículas de la lava en el momento de ser depositada en el lecho marino a lo largo de la grieta de la fosa atlántica producida por la separación de las plataformas continentales europea y americana. A medida que la lava se solidifica, va creando un registro de la orientación del campo magnético a lo largo del tiempo.

 Desplazamiento del polo norte magnético durante el siglo XX. Crédito de la imagen: Dixon Rohr

La última vez que se produjo una inversión de la polaridad del campo magnético fue hace 780.000 años en la denominada inversión Brunhes-Matuyama. Los restos fósiles de esa época no indican cambios drásticos en la vida animal o vegetal. Igualmente, los isótopos de oxígeno de los núcleos de los sedimentos de la época no indican cambios en la actividad de los glaciares.

La comunidad científica no está completamente segura sobre las causas que producen el campo magnético en nuestro planeta. La hipótesis comúnmente aceptada es el efecto dinamo producido por el núcleo sólido de hierro rodeado de un fluido metálico líquido a muy alta temperatura.  El movimiento relativo entre estas dos estructuras generaría  un campo magnético de forma análoga al producido en una dinamo. El flujo del metal líquido produce enormes corrientes eléctricas que a su vez generan el campo magnético.

El polo norte magnético se ha desplazado más de 1100 km desde el inicio del siglo XIX, cuando fue localizado por primera vez de forma precisa.  Su movimiento actual ha aumentado y se es estima en unos 70 km al año, cuadruplicando la velocidad de desplazamiento durante los primeros años del siglo XX.

Otra de las hipótesis catastrofistas propone, de forma equivocada, que la inversión de la polaridad dejaría al planeta en un momento dado sin campo magnético, quedando por tanto expuesto a la radiación solar. Aunque es cierto que la intensidad del campo magnético puede variar con el tiempo, no existe evidencia de que desaparezca por completo. Es cierto que un campo magnético más débil permitiría una mayor radiación solar sobre la Tierra, así como auroras boreales in latitudes insospechadas, pero no sería algo letal.


Artículo original: NASA
Traducción: Jesús Canive
Para saber más:  Ciencia@NASA  - The Geodynamo


lunes, 5 de diciembre de 2011

La estrella más rápida

Un equipo internacional de astrónomos, utilizando el VLT (Very Large Telescope) en el ESO (European Southern Observatory) en Chile, ha estado realizando una investigación sobre las estrellas con más masa y brillo de la Nebulosa de la Tarántula en la Gran Nube de Magallanes, situada a unos 160.000 años luz de nosotros.   Entre las muchas estrellas brillantes de este criadero de estrellas, han localizado una (FVTS 102) que tiene una velocidad de giro de más de dos millones de kilómetros por hora, trescientas  veces más rápida que el Sol y muy cerca del punto en el que se desgarraría debido a la fuerza centrífuga. FVTS 102 es la estrella con la mayor velocidad de giro conocida hasta la fecha.

VFTS 102 La estrella con mayor velocidad de giro. Foto: ESO.

El equipo de investigación ha descubierto que la estrella, que tiene una masa 25 veces superior a la del Sol y que es unas cien mil veces más brillante, se mueve por el espacio a una velocidad significativamente superior a la de sus estrellas vecinas.  Esta diferencia de velocidad podría indicar que esta estrella ha sido eyectada de un sistema doble tras la explosión como supernova de su compañera.  Esta hipótesis se ve sustentada por otros dos indicios, la existencia de un púlsar y de restos de una supernova en las inmediaciones.

Esta estrella podría haber iniciado su vida como compañera de un sistema binario, en el que la proximidad entre las dos estrellas habría permitido el transvase de gas de una estrella a otra.  El volumen de gas absorbido sería cada vez mayor, haciendo aumentar la velocidad de giro de la estrella.  Tras un corto periodo de vida de unos diez millones de años, la compañera con más masa explotaría como supernova, eyectando a su compañera, lo que explicaría tanto su velocidad de desplazamiento como su velocidad de giro.  Por otra parte, su compañera colapsaría tras la explosión formando el púlsar que puede observarse y completando de esta manera el puzle.

Si bien los astrónomos no pueden están completamente seguros de esta hipótesis, lo cierto es que esta explicación encaja perfectamente con los indicios recogidos en las observaciones.


Para saber más: ESO



sábado, 3 de diciembre de 2011

Nuestro lugar en el Universo

En la siguente serie de imagenes vemos la ubicación que ocupamos dentro del universo observable. A medida que nos alejamos de nuestro planeta observamos las estructuras, de tamaño cada vez más grande, de las que formamos parte, lo que nos da una idea de nuestra posición y sobre todo de nuestro tamaño relativo dentro de esas superestructuras.


Nuestro planeta es uno de los cuatro pequeños planetas rocosos del interiror del sistema solar. La gran cantidad de agua en su superficie, su distancia privilegiada al Sol (150 millones de km) y el hecho estar protegido por un potente campo magnético que le protege del viento solar, han hecho que la vida prospere en él de una forma expectacular.



Fuera de nuestro sistema solar, nuestro pequeño planeta apenas es visible. Únicamente se ven los grandes planetas gaseosos exteriores, Júpiter y Saturno, y los denominados planetas helados Urano y Neptuno. El tamaño aproximado del sistema solar es de 40 unidades astronómicas (la distancia media de la Tierra al Sol).


A medida que nos alejamos de nuestra estrella, entran en el campo de visión sus estrellas vecinas en esta región de la galaxia.  De todas ellas la más cercana es Alfa Centauri, que en realidad es un sistema triple, situado a 4,3 años luz. Sirio, la estralla más brillante se encuentra a 8.5 años luz, y Vega a 25.3 años luz.


Nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene un tamaño de 100.000 años luz, y nuestra estrella, es sólo una más de los 300.000 millones de estrallas que la componen y se encuentra situada a unos 27.700 años luz del centro galáctico en el denominado brazo de Orión.


A su vez la Vía Láctea, junto con la galaxia de Andrómeda y unas 30 galaxias más pequeñas forma parte del llamado Grupo Local, que a su vez forma parte, junto con otros 100 grupos del llamdo Supercúmulo de Virgo que tiene un diámetro de unos 200 millones de años luz.


El Supercúmulo de Virgo se encuentra rodeado de otros supercúmulos de grupos galácticos. Estos grandes supercúmolos se encuentran separados por enormes espacios vacíos de galaxias.


El gran Supercúmulo Local del que formamos parte es sólo una pequeña parte del universo obsevable. Conviene no  confundir el tamaño del universo observable con la edad de universo.  Si bien el universo tiene una edad aproximada de 13.700 millones de años, la enorme expansión sufrida desde el Big Bang, hace que el denominado universo observable tenga un tamaño de 93.000 millones de años luz.


jueves, 1 de diciembre de 2011

Nuevo planeta Kepler-21b

La misión Kepler de la NASA fue diseñada para estudiar una región de nuestra galaxia, la Vía Láctea, a fin de descubrir planetas del tamaño de la Tierra en o cerca de la "zona habitable", que es la región en un sistema planetario en la que puede existir agua líquida, y determinar cuántos de los miles de millones de estrellas en nuestra galaxia tienen este tipo de planetas. 

La misión Kepler tiene ahora un nuevo planeta que añadir a su creciente lista. Un equipo de investigación dirigido por Steve Howell, del Ames Research Center de la NASA, ha demostrado que una de las estrellas más brillantes en el campo de observación de la misión Kepler, tiene un planeta con un radio de sólo 1,6 veces el radio de la Tierra y una masa no mayor de 10 veces la masa terrestre, orbitando su estrella con un periodo de 2,8 días. Con un período tan corto, y con una estrella tan brillante, el equipo de más de 65 astrónomos ha necesitado múltiples telescopios en tierra para apoyar y confirmar las observaciones de la misión Kepler en el espacio. Entre ellos se encuentran el telescopio Mayall de 4 metros y el telescopio WIYN en Observatorio Nacional Kitt Peak.

La figura siguiente muestra el tamaño del campo de Kepler, visto más de Kitt Peak. credit J. Glaspey & P. Marenfeld.

Con un período de sólo 2,8 días, este planeta, designado como Kepler-21b, se encuentra a tan sólo 6 millones de kilómetros de su estrella madre. En comparación Mercurio, el planeta más cercano al Sol, tiene un periodo de 88 días y una distancia casi diez veces mayor,  de 57 millones de kilómetros. Por lo tanto Kepler 21b es mucho más caliente de lo que podría soportar el ser humano. El equipo calcula que la temperatura en la superficie del planeta es de unos  1.900º K o 2960º F. Aunque esta temperatura no está cerca de la zona habitable en la que se podría encontrar agua líquida, el tamaño del planeta se asemeja al de la Tierra.

La estrella, HD 179070, es muy similar a nuestro Sol. Su masa es 1,3 masas solares, su radio es  1,9 veces el radio del Sol y su edad, en base a modelos estelares, es de 2.840 millones de años (un poco menos de los 4.600 millones de años del Sol). HD 179070 es del tipo espectral F6 IV, un poco más caliente y brillante que el Sol. Para los estándares astronómicos, HD 179070 está bastante cerca, a una distancia de 352 años luz. Si bien no se puede ver a simple vista, sí puede observarse fácilmente con un pequeño telescopio.

La figura muestra una curva de luz de HD 179070 en la que se detecta el descenso en la luminosidad al paso del planeta Kepler-21b por delante de su estrella.

Parte de la dificultad en la detección de este planeta es que muchas estrellas muestran oscilaciones de brillo de períodos cortos. Estas oscilaciones de brillo deben ser eliminadas a fin de poder detectar  el pequeño pero muy regular oscurecimiento causado por el planeta al pasar por delante de la estrella. La misión Kepler ha observado este campo durante más de 15 meses,  combinado los resultados de las observaciones para poder detectar estas señales débiles y periódicas. Igualmente se han utilizado datos espectroscópicos y de imágenes de una serie de telescopios terrestres.

Para saber más: